Bigfoot 200



Me meto a mis correos a buscar algo y de pronto me sale que hace un año me inscribí a una carrera que se llama Bigfoot200. Esta pertenece a la serie de carreras de 200 millas (320ish kms) organizada por Destination Trail, liderada por Candice.
A pesar de que no pasó ni un día en que no pensara que me había inscrito a esta carrera, ya no recordaba que fue hace un año cuando me metí a la lotería (sí es correcto, hacen lotería porque se llena aunque usted no lo crea)  y que cuando lo hice me arrepentí en el minuto 1. Casi que entré a la lotería queriendo no quedar. Y pues que me gano la rifa del tigre y con ello pasa el pago de la inscripción en la tarjeta de crédito… ¿ que si había vuelta atrás ? Chance que sí, pero iba a perder un lanal. Mejor me ponía a entrenar. 
Debo decir que de todas las carreras de 200 millas que hay y hasta más largas, esta justamente es la que me daba más miedo, a la que tenía muy claro que nunca me iba a inscribir porque tenía cero fe en que pudiera completarla y muchísimo menos disfrutarla. Son 320 kilómetros con 13,500 metros de desnivel positivo, es decir muchísima subida y bajada, además con distancias muy largas entre cada abastecimiento, lo cual hace que estés de 5 a 15 horas sin ver a nadie, únicamente con ríos ocasionales para cargar agua pero no todos son limpios. 
Todo eso lo sabía desde el principio, en el momento en el que me
avisaron que había quedado en la rifa me puse a leer el documento que mandan con toda la información de la carrera. 

Empiezo a entrenar con muchas ganas pero con poca confianza la verdad, decidí hacer un entrenamiento a la vez, tanto de montaña como de calle. Tenía que mejorar mi cadencia, porque sí soy buena para subir, pero mantener un paso constante en las bajadas y planos era el área de oportunidad y justo era eso lo que me iba a permitir recuperar y ganar tiempo dado que las subidas eran más lentas. 
Poco a poco fui haciéndolo mejor y con ello fui confiando un poco más en mi. Tomé este reto justo para eso, para aprender a tomar las cosas de un día a la vez, y así como un buen entrenamiento no define el proceso, tampoco lo sería un día malo. Cada día como fuera sería un aprendizaje, y me lo tomé muy en serio aunque  también quise darle prioridad a descansar, a no siempre ir a entrenar a las 5am, a estar más presente en mi vida y no solo en correr. Los sábados que son los días que hacemos montaña traté de ir adelante con Cinthia mi coach, con el objetivo de mejorar mi paso y sostenerlo . Tuvimos algunas pláticas sobre la estrategia que debía seguir en la carrera, dónde dormir, o como decía antes, entrenar muy bien la cadencia en un paso cómodo pero constante. Desde que conocí a Cinthia en el 2018 con el propósito de entrenarme para mis primeras 200 millas , he ido rompiendo mis límites, algunos que jamás pensé que podía lograr. Entrenar con ella no solo es conocer las técnicas de correr o que régimen de  alimentación llevar,  ella en sí es una mujer que enseña con el ejemplo y pienso que de algún modo mi resiliencia se ha fortalecido por estar cerca de ella y del equipo. Siempre he pensado que si quieres mejorar debes entrenar con gente que corra mejor que tú y en el equipo todos corren impresionante y mucho se debe a la fuerza de cada quien, pero también a Cinthia que con su enseñanza hace que podamos creer que cualquier cosa es posible . 

En el transcurso de los entrenamientos también se fueron sumando apoyos como Paulina, Miriam y Toño y con ellos también fui construyendo mi confianza. Saberme acompañada por ellos era justo la pieza que iba a completar el rompecabezas (literal esta carrera es un rompecabezas).

Llegó el día de viajar 5 de agosto, Paulina, Miriam y yo salimos para Randle en Washington State , dos paradas de avión y un trayecto en coche de tres horas. Ya me sentía un poco nerviosa pero todavía faltaban tres días para la carrera… me daban ganas de alargar el tiempo. 
La planeación para correr estas distancias requiere mucha estrategia y concentración para saber qué mandar en las dropbags (bolsas que se mandan a los abastecimientos) , se manda cualquier cosa que se pueda necesitar, desde ropa, comida, botiquín de repuesto, tenis extras porque había que atravesar ríos y demás . Mandé 12 drop bags con todo tipo de cosas , no quería que hubiera pretextos o situaciones que me hicieran de algún modo tener que abandonar. Lo que está cañón es que aunque mandes todo perfecto, sepas qué clima habrá, o anticipar algunas situaciones, siempre siempre SIEMPRE  se van presentar montones de variables para las que habrá que improvisar.
Así fue el caso, dos días antes de la carrera modificaron (por segunda vez) la ruta porque hubo un incendio , lo cual impedía  que el crew (Paulina, Miriam y Toño)  pudiera llegar a los abastecimientos que teníamos planeados, además también alteraba el número de kilómetros que cada uno de ellos me acompañaría corriendo. 
Inicia la carrera, 8 de agosto 12pm en Sno Park Marble Mountain. Somos 200 personas aproximadamente los que estamos en la línea de salida. 
Corro dentro del bosque, no me quiero acelerar pero la inercia, el cortisol y la adrenalina hacen que no pare. Solo me voy repitiendo, avanza, avanza. Tengo pensamientos positivos, trato de mantener un paso constante un poco más rápido del que pensaba para ir ganando tiempo para eventualmente descansar. Tengo que llegar a Blue Lake (el primer abastecimiento) en aproximadamente cinco horas. Voy bien.  Cuando llego a Blue Lake veo que en las mesas hay unos pedazos de sandía espectaculares los cuales ataco sin ningún pudor. Como, lleno mis botellas de agua y vuelvo a salir hacia Cold Water, el siguiente abastecimiento donde encontraré a Toño. Esta sección de la carrera es bastante técnica, larga (40kms) y la más abierta, rodeamos el volcán Mount Helen y no hay un árbol de sombra, aunque  el paisaje es deslumbrante. Llego al primer río y logro cruzarlo sin mojarme para subir una pendiente resbalosa aunque le pusieron una cuerda para poder subir. El no mojarme los pies me va a ayudar a mantenerlos libres de ampollas por el momento. Llego al segundo río me subo a unas piedras y nuevamente logro cruzar sin mojarme, ¡increíble! 
Voy muy sola metida en mi cabeza, generalmente voy conociendo y platicando con los que me encuentro pero esta vez siento que voy como caballito percherón viendo para adelante, sin distraerme. Lo bueno de no tener señal todo el tiempo es que no voy quejándome con el exterior, eso me ayuda a concentrarme mejor. No escucho música. 
Voy corriendo de bajada, ligera, hasta que llego al final del camino, me doy cuenta que me perdí desde hace varios metros o igual kilómetros, no vi una marca y me seguí. Afortunadamente una de las reglas más importantes es traer la ruta en el teléfono. Regreso corriendo de subida y chiflando por si alguien venía detrás de mí poder alertarlo de que por ahí no es y escucho la voz de alguien que me dice OVER HEREEEEE OVER HEREEEEEE… IS THIS WAY BUDDY. Lo alcanzo y encontramos el camino. Mi primer amigo, Benjamín o “Buddy” nos vamos acompañando hasta llegar a Cold Water dos horas antes de lo previsto, con todo y la perdida logré ganarle 2 horas para el descanso de después. 

En el abastecimiento ya estaban Miriam, Paulina y Toño, me voy a cambiar los tenis por unos más nuevos pero me doy cuenta que me aprietan porque ya traigo hinchados los pies, así que ni modo, me quedo con los tenis viejitos y un poco lisos de la suela pero prefiero a traer los pies apretados. Devoro quesadillas con puré de papas y salgo con Toño mi primer pacer (pacer es una persona que te acompaña en la carrera y te va marcando el paso).  Corremos de noche, queremos ganarle al calor y avanzar lo más que podamos. La siguiente estación es Norway Pass un tramo largo y muy sinuoso y peligroso. Yo empiezo a sentir cansancio, me tropiezo en los lugares menos convenientes. Un largo tramo vamos corriendo en un risco, y la verdad algo peligroso (ya para que yo lo diga…) trato de poner toda mi atención para no irme de lado o encajar el pole en un lugar de tierra no firme y resbalar hacia abajo hasta el infinito. Mis tenis se van desgastando poco a poco, la suela cada vez agarra menos grip lo cual hace que resbale constantemente. Seguimos a Elk Pass la siguiente estación, y sí avanzamos pero a mí ya me dan ganas de dormir aunque sea en el piso entre arañas y hormigas. Muero de sueño pero Toño no me deja parar a dormir, yo veo almohadas en cada piedra, una agonía que terminó cuando me ofreció un chiclito con cafeína que me súper animó. Ahora sí, vámonos recio. Venimos risa y risa haciendo chistes y repitiéndolos una y otra vez. Llegamos  a Road 9327 donde al fin iba a poder dormir en el coche y encontrarnos con Paulina y Miriam. Pero no están. 
NO ESTAAAAAAAAAAAN. 
Por un momento se me cierra el mundo pero pienso - a ver, no están ¿ qué vas a hacer?-. Decido irme a una tienda de dormir para cambiarme la ropa y tratar de dormir. En mi drop bag había mandado sleeping bag, cambio de ropa y todo lo necesario. De pronto llegan y antes de hacer un relajo y mentar madres, me meto al coche y trato de dormir ahí para no escuchar el ruido del abastecimiento. Llevo 31 horas sin dormir y a pesar de eso solo logré 10 o 15 minutos . Me curo los pies, me cambio los calcetines y salgo con Paulina mi segunda pacer hacia Spencer Butte. Toca un tramo relativamente corto, para después llegar a Lewis River donde dormimos una siesta como de media hora e iniciar  el trayecto con más subida de toda la carrera. 
El camino hacia Quartz Ridge es un rompe piernas literal, con subidas interminables para las cuales a veces hay que trepar con las manos por la inclinación que tienen. Además dado que el paso se hace más lento, nos quedamos sin agua y todavía faltan como 6 o 7 kilómetros para el abastecimiento. Paulina va adelante, yo entro en un bajón tremendo, pensando en que estoy a punto de ya no tener agua, motivo por el cual ya no quiero comer geles ni barras para evitar que me de más sed pero eso a su vez hace que mi energía merme. Voy demasiado dentro de mi cabeza y sufriendo, cuando en un segundo me doy cuenta de lo agradecida que me siento de tener amigos que me están dando su tiempo y energía para ayudar a que pueda completar este reto. Estoy segura que Paulina, Miriam y Toño tenían cosas más interesantes que hacer que andar jalando a una tipa conmiserándose. Darme cuenta de eso  hace que me salga de mi y apriete el paso, como sea hay que salir de esta y seguir, ya que no he llegado ni a la mitad de la carrera. Paulina me da noticias del mundo, de quienes han estado pendientes de mi, eso me alegra muchísimo y me da más fuerza para seguir adelante. Llegamos a Quartz y me empino dos botellas de agua como si hubiera naufragado, Miriam y Toño están ahí. Trato de dormir de nuevo pero no logro mayor cosa. 

Salimos Miriam y yo mi tercer pacer. Me despido de Toño y lo último que me dice es: - hermanita, toma decisiones inteligentes-. -Y yo:  poooooos… haré lo que pueda hermanito jajajajaja. - Salimos de abasto, Miriam me comparte mensajes de voz que han estado enviando amigos y la familia, eso me refresca pero no puedo dejar de pensar que no he dormido nada, si a caso un par de horas.  Vamos andando por un camino que ya ni sé a dónde va, es de noche y solo se ve la luz de la lámpara y algunos destellos de la luna llena que alumbra los árboles, cuando de pronto  se le ocurre poner música, vamos a cantar. Cantamos a grito pelado, eso me anima, me duelen los pies o las ampollas de los pies que ya no me quiero ni ver, solo siento fuego en la planta pero trato de no pensar tanto en eso. La falta de sueño hace que sienta que voy en un túnel del tiempo, con todo y que no he alucinado casi nada siento que el tiempo no avanza y se me empiezan a juntar los días. Hasta siento que no estoy corriendo mi carrera sino la de la Paulina. Llegamos a Chain of Lakes  me siento en una fogata y logro dormir una media hora, al fin una siesta que siento que sí me repone. 

Salimos Paulina y yo,  hace un calor de los mil demonios, las dos vamos luchando contra eso  y una subida que dura una eternidad. A Paulina le han tocado varios  tramos súper difíciles lo que me hace pensar que no se trata nada más de venir a acompañar, es muy valioso lo que han hecho los tres porque además de tener la capacidad física para correr, 30 o más de 100 kilómetros o lo que les toque a favor de la carrera, también se requiere una paciencia infinita.  Para mi verles al llegar a cada abastecimiento es un alivio absoluto, creo que sin ellos no hubiera sido posible llegar hasta aquí, mucho menos terminarla. 
Al fin llegamos a Twin Sisters el penúltimo abastecimiento,  en un estado de devastación total, me urge dormir y aunque ya no falta tanto para terminar la carrera, la mente  medio se me está yendo  de vacaciones y siento los pies muy dañados, tanto que ya no me los quiero ni ver. Solo seguir.  Trato de dormir pero no logro más que 20 minutos, llega Miriam a despertarme, me curo una de las ampollas y salimos. Pienso que los últimos 50 kilómetros que faltan no están tan técnicos y para mi sorpresa están terribles, peligrosos y sinuosos. Miriam va adelante, escuchamos algunos audios y eso me aligera el camino. Un paso a la vez, una subida (más) a la vez, un risco tras otro risco. Yo me quiero echar una siesta en medio de la maleza pero obviamente Miriam no me deja. Seguimos.

Llegamos al último abastecimiento, esto ya es una posibilidad, no lo puedo creer, se me salen las lágrimas al ver a Paulina y abrazarnos las tres. No lo creo. No lo creo. 
Comemos una hamburguesa de desayuno para celebrar, todavía quedan 18 kilómetros más o menos de casi pura calle y un calor de arriba de los 30 grados. 
Ya se ve el pueblo, ya se ve la escuela en donde está la meta. El último kilómetro se me hace eterno. Entro a la pista de atletismo para darle la vuelta  corriendo y cruzar la meta. Cruzo la meta y ahí ya están Paulina y Miriam, nos abrazamos, yo creo que ninguna de las tres creemos lo que está pasando pero es una REALIDAD. 
Siento un agradecimiento muy profundo, no lo puedo ni explicar, solo sé que el haber hecho equipo con ellas y con Toño, entrenar con mis amigas y amigos del equipo  Guts e ir de la mano de Cinthia, además de todas las muestras de cariño a distancia que fui recibiendo durante el camino y el enorme trabajo que hacen cada uno de los voluntarios de la carrera hicieron posible esta hazaña. 
No lo hice sola y eso me llena de un orgullo infinito. 


Comments

  1. Que afortunada tenerte cerca, eres gran ejemplo de compromiso, fuerza, valentía y determinación. No cabe duda que rodearte con la gente que suma es clave para elevar tu vida. Celebro tu logro, gran reconocimiento a tus amigos. ¡Felicidades!

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